Globos Aerostáticos

El humo del cigarro vaga entre el aire y se desvanece en la nada. El teléfono suena, Sara haciendo la invitación a aquel gran Festival del Globo. Siempre había querido subirme a un globo aerostático pero por diversas razones no la había hecho. Preparado con mi cámara fotográfica tomaría miles de fotos en el mejor momento.

Al llegar al evento y entre la multitud se veían Sara, Fabio y Rodrigo. Emocionado me acerqué a saludar, frente a nosotros se encontraba una enorme casa de madera, a un costado un lago y del otro costado un grupo de rock tocando. Un sentimiento de preocupación me acechaba, sentía que algo malo iba a pasar y que no disfrutaría del evento, Sara argumentó que eran ideas mías por los nervios de subirnos a alguno de esos globos o porque realmente tenía miedo a las alturas. Cientos de personas aparecieron detrás y corrían hacia la casa, tal vez había algo interesante ahí dentro, mis amigos hacían lo mismo y con las manos me decían que los alcanzara, mi vista se nubló, me sentía sofocado y nervioso, les grité que no entraran, sudaba de la frustración y la impotencia, todos entraban como cucarachas a la cocina.

De un momento a otro el lugar estaba desértico, sentía un escalofrío y fue cuando una casa gigantesca apareció aplastando la que estaba frente a mí de una manera brutal, las ventanas cortaban las extremidades de los presentes, las puertas los partían en dos y los demás objetos eran utensilios de tortura física, se escuchaban gritos aterradores y llantos, la gente quería salir pero no había ninguna salida de emergencia, no podía hacer nada y observaba con lágrimas en los ojos. El silencio de apoderó del sitio, esa enorme cosa parecía sonreír al teñirse de un rojo purpura y al mismo tiempo se abría el techo dejando salir cientos de Globos Aerostáticos negros con personas en ellos que no tenían rostro alguno, al finalizar salió un globo en color blanco en el que estaban mis amigos diciéndome adiós pero a diferencia de los otros ellos tenían rostro y sonreían. De un parpadeo a otro, observaba el techo de mi habitación mientras la alarma no dejaba de resonar.

¿Había sido un mal sueño? ¿Por qué era tan real? la sensación de preocupación me perseguía, al adentrarme al baño y después de lavarme la cara observé el reflejo del espejo, en él se veía sólo una cabeza sin rostro alguno.

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