Críptido

Varios días tuve una molestia en el pecho, algo le pasó a mi corazón. Es una sensación extraña, es como tener una emoción atravesada exactamente en medio del torax. Noté que el frío me empezó a afectar, algo que nunca me había pasado. Fue su mirada, fue su mirada. Nos vimos directamente a los ojos, me sonrió, no supe qué hacer, solo atiné a correr lo más rápido que pude, sin aire me recargué en el primer árbol que encontré después de mi huida.

Alcancé a ver su gorra roja acercándose, estoy seguro que siguió mis enormes huellas. Trepé rápidamente a la copa del árbol. Ella sonriendo me llamaba para que bajara. Quería bajar, temía asustarla y que acabara huyendo como todos. La vi alejarse cansada de esperar a que descendiera. Cuando su gorra roja se perdió entre la blancura de la nieve bajé del árbol y fui a casa, ahí inició la molestia en el pecho.

Días después regresó al lugar de nuestro encuentro, me buscaba, yo me ocultaba y la observaba, era la criatura más hermosa que habían visto mis ojos. Ayer volví a ver su gorra roja entre la nieve, me oculté en la blancura de la cellisca. Llegó hasta el árbol donde había trepado y me llamó a gritos, mi corazón latió de prisa, lentamente me fui acercando hasta ponerme a un metro detrás de ella, hola dije; ella volteó, nos vimos directamente a los ojos. Eres el monstruo más bello que he visto, me dijo. Alzó su brazo para tocarme, sus dedos rozaron mi pelaje, en ese momento la molestia en mi pecho desapareció.

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