Las caminatas de María Santos

María Santos oriunda de Aguascalientes, nació en el bello pueblo que solo ella conoce y nos lo muestra de a poco a través de la ventana de sus memorias. Deja aquellas dos hojas de cristal entreabiertas para que, quien camine frente a su casa, pueda vislumbra el interior de sus recuerdos, las calles del pueblo, perciba el olor de los jardines y escuche el murmullo de sus habitantes.

Le gusta dar largos recorridos en bicicleta que bien pueden durar el día completo; por las mañanas se alimenta de lo que puedan ver sus ojos durante el trayecto, y al caer el sol, sale a caminar bajo el silencio nocturno con un café de olla en mano y su lechuza al hombro, ella son sus ojos desde lo alto y juntas platican historias de sus antepasados.

Todo mundo ama verla recorrer las calles. Dicen que cada que la ven pasear por el pueblo es que algo sucede o sucederá. Unos dicen que es ella quien provoca los cambios, otros creen que María sabe leer las cartas y adivina el futuro de toda la comunidad. Sus habitantes no pueden estar más satisfechos, reconocen que la vida fluye por donde ella pasa, donde se deleita su mirada o bajo el vuelo silencioso de su lechuza. Su andar es el arroyo que reverdece los jardines, es la lluvia que embellece las calles empedradas y deja el perfume a tierra mojada. Tierra de un pueblo que nadie conoce y todo mundo quiere visitar.

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