S.T.

Me pica todo el pinche cuerpo, esta puta sensación anticipatoria. Sé que pasará. A pesar de los años, no he aprendido a detenerlo, es como un electrochoque en mi cabeza. ¡PUM! los batallones de hormigas se agolpan en la planta de mis pies, en estampida suben por mis piernas, se unen en mi pubis, avanzan a paso veloz al tronco, rápidamente se aglomeran en mis pechos, de ahí saltan a mi cabeza, danvueltas, danvueltas, danvueltas, sus malditas minúsculas patas queman mi pinche cerebro al patinar, me siento en la cama, rasco frenéticamente mi cabeza para matarlas, huyen de mis uñas, en desbandada se estrellan contra mis globos oculares, cierro los putos ojos, buscan salir por los tímpanos, me tapo en chinga las orejas con las manos, balanceo mi cuerpo hacia adelante y atrás, hacia adelante y atrás, hacia adelante y atrás, putashormigasputashormigasputashormigas parenparenparen                 ¡PAREN!

Los putos bichos se desintegran con mi grito. Mi cuerpo y cabeza vuelven a estar limpios y agotados. Le contaré en la próxima visita al piche doctor que las hormigas me tienen madreada. Temblorosa, me levanto, a tientas voy a la cocina, de la alacena saco el bórax, lo esparzo alrededor de mi cama, quiero alejar a los mierdas insectos, que no me vuelvan a invadir cuando trato de conciliar el sueño. ¡Puta madre!

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